15
Jan

Aire fresco: tu derecho

Si eres de las personas que no fuma, ¡felicitaciones!, pero no te conformes con el humo de segunda mano porque es sumamente peligroso. Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, las partículas del humo de cigarrillo pueden interferir con el ritmo cardiaco y el metabolismo de la grasa. Además, con solo cinco minutos de exposición al humo de alguien más, se endurece la aorta, después de media hora se reduce la capacidad máxima de las arterias coronarias para el flujo sanguíneo y las plaquetas se tornan pegajosas, lo que significa que llega menos sangre al corazón y hay un mayor riesgo de infarto. Exige a quien fuma, que lo haga en un sitio apartado; si se niega, mejor aléjate y no te conviertas en una fumadora pasiva. No solo cuidarás tu organismo, sino que protegerás tu piel de los químicos dañinos del cigarrillo.

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