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Dec

Los carbohidratos, ¿amigos o enemigos?

Los carbohidratos juegan un papel importante en nuestro cuerpo, pues se encargan de brindarnos energía. Eliminarlos de nuestra dieta es un grave error, nos sentiríamos cansados y se nos dificultaría concentrarnos en el trabajo o estudios. Hay que consumirlos de manera equilibrada y preferiblemente los enteros o integrales sin procesar. Existen dos tipos de carbohidratos: los simples (o malos) y los complejos (o buenos).
Los carbohidratos simples están compuestos por azúcares básicos fáciles de digerir y son absorbidos casi inmediatamente para ser usados como energía rápida o ser almacenados como grasa. Aquí podrás encontrar: harinas refinadas (pan blanco, pasta blanca), galletas saladas, azúcar o los endulzantes (a excepción de la estevia), el arroz blanco, papas fritas u otros alimentos procesados que no le brindan nutrientes a nuestro cuerpo.
En este grupo también están las frutas y verduras, pues están compuestas de azúcares básicos pero estas son muy diferentes a las galletas o el azúcar. La fibra de las frutas y verduras altera la manera en la que el cuerpo asimila los azúcares y hace que la digestión sea más lenta. Así que estos alimentos en realidad se parecen a los carbohidratos complejos (buenos).
Te recomiendo dejar de lado los carbohidratos simples como las harinas y azúcares refinadas ya que son calorías vacías y no aportan vitaminas ni minerales para nuestro organismo.
Por otro lado, los carbohidratos complejos se tardan más tiempo en digerir dentro de nuestro cuerpo, por lo que nos brindan una sensación de llenura durante más tiempo. Dentro de este grupo están: cereales enteros como la avena, y granos integrales como la quinua, el arroz integral, vegetales que contienen almidón (papa, calabaza, camote) el centeno integral, legumbres.
Si quieres conocer una receta rica y nutritiva para el desayuno, te invito a revisar este artículo.
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